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¡Vestir pieles es vestirse de muerte¡ Usar pieles por moda implica egoísmo y vanidad. Existen cantidad de posibilidades para abrigar tu cuerpo sin helar el corazón. No usar pieles es participar de una ecología que respeta a quienes comparten con el humano la misma capacidad de sentir.
Esta piel procede de las crías de sólo 2 días de las ovejas de Afganistán. Se les corta la garganta y, cuando aún están vivas, se les arranca la piel empezando por la pata trasera. Se le introduce después una caña de bambú en la que se sopla con el fin de que la piel se despegue mejor. El animal deformado, sigue moviéndose. Cuando la oveja madre llega a los 3 años y estando preñada se le saca el embrión que es igualmente asesinado. Para un abrigo de astrakán, hacen falta 35 ejemplares. En un año, la industria peletera sacrifica a más de 30 millones de corderitos. ¡Todo un récord sangriento!
El visón
Vive al lado de los ríos y arroyos. La industria peletera los mantiene en jaulas de 40x40x50 cm. por lo que sólo pueden darse la vuelta pero no pueden dar ni un sólo paso. Gracias a la genética aplicada, los criadores han conseguido ejemplares negros, blancos, grises y azulados pero estas mutaciones han dado lugar a deformaciones y taras. Así, el visón blanco (HedlundWhite) es completamente sordo. Peor aún: El estrés del cautiverio les vuelve locos y suelen autolesionarse y comerse a sus crías. Finalmente, las hembras son manipuladas para ser más fecundas y producir más camadas. El resultado es que el 20% de las crías mueren. Matanza a elegir: 1) Retorcerles el cuello manualmente. 2) Asfixiarlos, encerrándolos en una caja e introduciendo monóxido de carbono. Esta es una muerte lenta que dura 30 minutos. 3) Inyectarles un narcótico directamente en el corazón (esperando acertar a la primera).
El zorro
El zorro tiene un territorio de caza de 20 a 50 Km2 pero en una granja peletera sólo dispondrá de una jaula de malla metálica de 0,6 m2. Estas condiciones tan contrarias a su naturaleza provocan tanto estrés en estos animales que muchos se niegan a comer, dan vueltas incesantes, e incluso, llegan a comerse el rabo hasta el hueso. Muerte a la carta: Existen tres técnicas para no dañar la piel. 1. Se cuelga al zorro del cuello con un gancho. Se le introduce un electrodo en la boca y otro en el ano con una barra metálica que suele atravesar las paredes del intestino. Después se le electrocuta. 2. Se cuelga al zorro boca abajo y se le golpea en la cabeza con un mazo. 3. Se recurre a la larga agonía del monóxido de carbono... |
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