24 octubre
PARA HACER RAZONAR A LOS (Hijos De Puta)
DIARIO DE UN PERRO
Semana 1: Hoy cumplí una semana de nacido, ¡Qué alegría haber
llegado A ESTE; mundo!
Mes 01: Mi mamá me cuida muy bien. Es una mamá ejemplar.
Mes 02: Hoy me separaron de mi mamá. Ella estaba muy inquieta, y
con sus ojos me dijo adiós.
Esperando que mi nueva "familia humana" me
cuidara tan bien como ella lo había hecho.
Mes 04: He crecido rápido; todo me llama la atención. Hay varios
niños en la casa que para mí son como "hermanitos". Somos muy
inquietos,
ellos me jalan la cola y yo les muerdo jugando.
Mes 05: Hoy me regañaron. Mi ama se molestó porque me hice "pipí"
adentro
de la casa; pero nunca me habían dicho dónde debo hacerlo. Además
duermo en
la recámara... ¡y ya no me aguantaba!
Mes 06: Soy un perro feliz. Tengo el calor de un hogar; me siento
tan seguro, tan protegido. Creo que mi familia humana
me quiere y me consiente mucho. Cuando están comiendo me
convidan. El patio es para mi solito y me doy vuelo escarbando
como mis antepasados los lobos, cuando esconden la comida. Nunca
me educan. Ha de estar bien todo lo que hago.
Mes 12: Hoy cumplí un año. Soy un perro adulto. Mis
amos dicen que crecí más de lo que ellos pensaban. Que
orgullosos se
deben de sentir de mí.
Mes 13: Qué mal me sentí hoy. "Mi hermanito" me quitó la pelota.
Yo nunca agarro sus juguetes. Así que se la quité. Pero mis
mandíbulas se han hecho muy fuertes, así que lo lastimé sin
querer. Después del susto, me encadenaron casi sin poderme mover
al rayo del sol. Dicen que van a tenerme en observación y que
soy ingrato. No entiendo nada de lo que pasa.
Mes 15: Ya nada es igual... vivo en la azotea.Me siento muy solo,
mi familia ya no me quiere. A veces se les olvida que tengo
hambre y sed. Cuando llueve no tengo techo que me cobije.
Mes 16: Hoy me bajaron de la azotea. De seguro mi familia me
perdonó y me puse tan contento que daba saltos de gusto. Mi rabo
parecía reguilete. Encima de eso, me van a
llevar con ellos de
paseo. Nos enfilamos hacia la carretera y de repente se pararon.
Abrieron la>puerta y yo me bajé feliz creyendo que haríamos
nuestro "día de campo". No comprendo por qué cerraron la
puerta y se fueron. "¡Oigan, esperen!" Se... se olvidan de mí.
Corrí
detrás del coche con todas mis fuerzas. Mi angustia crecía al
darme cuenta, que casi me desvanecía y ellos no se detenían: me
habían olvidado.
Mes 17: He tratado en vano de buscar el camino de regreso a casa.
Me siento y estoy perdido. En mi sendero hay gente de buen
corazón que me ve con tristeza y me da algo de comer. Yo les
agradezco con mi mirada y desde el fondo con mi alma. Yo
quisiera
que me adoptaran y seria leal como ninguno. Pero solo dicen
"pobre
perrito", se ha de haber perdido.
Mes 18: El otro día pasé por una escuela y vi a muchos niños y
jóvenes como mis "hermanitos". Me acerqué, y un grupo de ellos,
riéndose, me lanzó una lluvia de piedras "a ver quien tenia
mejor
puntería". Una de esas piedras me lastimó el ojo y desde entonces
ya no veo con él.
Mes 19: Parece mentira, cuando estaba más bonito se compadecían
más de mí. Ya estoy muy flaco; mi aspecto ha cambiado. Perdí mi
ojo y la
gente más bien me saca a escobazos cuando pretendo echarme en una
pequeña sombra.
Mes 20: Casi no puedo moverme. Hoy al tratar de cruzar la calle
por donde pasan los coches;uno me arrolló. Según yo estaba en un
lugar seguro llamado "cuneta", pero nunca olvidaré la mirada de
satisfacción del
conductor, que hasta se ladeó con tal de
centrarme. Ojalá me hubiera matado, pero solo me dislocó la
cadera. El dolor es terrible, mis patas traseras no
me responden y con dificultades me arrastré hacia un poco de
hierba a ladera del camino.
Mes 21: Tengo 10 días bajo el sol, la lluvia, el frío, sin comer.
Ya no me puedo mover. El dolor es insoportable. Me siento muy
mal;
quedé en un lugar húmedo y parece que hasta mi pelo se está
cayendo. Alguna gente pasa y ni ve; otras dicen: "No te
acerques" Ya casi estoy inconsciente; pero alguna fuerza extraña
me hizo abrir los ojos. La dulzura de su voz me hizo reaccionar.
"Pobre perrito, mira como te han dejado",
decía... junto a ella venía un señor de bata blanca, empezó a
tocarme y dijo: "Lo siento señora, pero este perro ya no tiene
remedio, es mejor que deje de sufrir." A la gentil dama se le
salieron las lágrimas y asintió. Como pude, moví el rabo y la
miré agradeciéndole me ayudara a descansar. Solo sentí el piquete
de la inyección y me dormí para siempre pensando en por qué tuve
que nacer si
nadie me quería.
"La solución no es echar un perro a la calle, sino educarlo. No
conviertas en problema una grata compañía. Ayuda a abrir
conciencia y así poder acabar con el problema de los perros
callejeros."